El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (ADHD)
es una alteración neurobiológica crónica que se origina en la niñez.
Las características relevantes del trastorno son marcadas y persistentes:

•Falta de atención.
•Hiperactividad / impulsividad.
•Pérdida de las funciones ejecutivas.

El ADHD no es un trastorno único; más bien, es una constelación de síntomas.
Muchos niños que no tienen ADHD pueden mostrar algunas veces este núcleo de síntomas:
hiperactividad, impulsividad y/o falta de atención.

La característica esencial del ADHD es un déficit en el control de la inhibición del comportamiento que es más frecuente y severo que lo típicamente observado en individuos con un nivel comparable de desarrollo.

El ADHD es complejo y multifacético, afecta lo emocional, la cognición y el comportamiento.

El ADHD no tratado puede conducir a determinadas consecuencias que tiene un valor social específico y afectan la calidad de vida; uso indebido de sustancias, accidentología, menoscabo escolar y/o laboral (que en definitiva suponen formas de marginalidad).
El alcance potencial de un buen diagnóstico y su posterior tratamiento integral (multimodal) tienen como meta una mejor calidad de vida.