La cefalea es una queja frecuente en el consultorio de neuropediatría. Este síntoma preocupa mucho a la familia del niño.
La mayoría de estos dolores de cabeza son de poca importancia. Bille, en un estudio basado en 8.992 niños en edad escolar encontró una incidencia de cefalea del 59%, de los cuales sólo el 10% eran frecuentes.
La cefalea debe ser evaluada cuidadosamente usando el sentido común en los estudios solicitados y realizando una historia minuciosa con el niño y sus padres. Si el niño es mayor debemos entrevistarlo sólo.
Mediante el interrogatorio podremos ubicar la cefalea como un síntoma reciente o como un episodio más dentro de una serie más o menos prolongada de ataques.
La mayoría de las cefaleas recurrentes en los niños se explican por migraña, tensión muscular, disbalance de los músculos oculares o sinusitis.
Otras causas son son las enfermedades depresivas, hipertensión arterial y algunas formas de epilepsia.
La migraña unilateral se encuentra asociada con náuseas y/o vómitos y con aura (visual, sensorial o motora). Tiene herencia familiar, es pulsátil y podemos encontrar dolor abdominal. El ataque raramente dura más de 12 horas.
Como se mencionó anteriormente, la mayor proporción de las cefaleas
son de tipo migrañoso o tensional pero, dada la influencia emocional
en la aparición de la crisis, pueden coexistir.
La incidencia es más alta en los varones, pero después de la pubertad
predomina en las niñas.
Dentro de la cefalea tensional se incluye la que se presenta por
contractura muscular y la cefalea por “stress”(situación familiar difícil
o dificultades en el colegio). Es bilateral y no aumenta con la actividad
física;no se acompaña de vómitos.
Las cefaleas de causa psicológica no presentan signos de contractura muscular y pueden deberse a depresión.